OBRAS DESTACADAS
OBRAS DESTACADAS
1.El beso, de Francesco Hayez.
Ficha Técnica:
Título: El beso (o Episodio de la juventud)Autor: Francesco Hayez
Fecha: 1859
Técnica: Óleo sobre lienzo
Dimensiones: 90 x 112 cm
Ubicación: Pinacoteca de Brera, Sala XXXVII
No se puede hablar de los cuadros más bonitos del Romanticismo sin mencionar la obra maestra de Francesco Hayez, un pintor italiano con gran presencia en Milán que logró unir los relatos políticos con escenas de una intensa belleza. No es casualidad que este cuadro se haya convertido en el manifiesto del Romanticismo en Italia y que el pintor realizara tres versiones diferentes. Si bien a primera vista parece la personificación de la pasión juvenil a través de dos amantes entrelazados en un beso apasionado, la profundidad de esta sugerente obra va mucho más allá, ya que está cargada de símbolos alegóricos que representan la unidad nacional, el patriotismo y el compromiso político y militar.
2. La balsa de la Medusa, de Théodore Géricault.
Ficha técnica:
Título: La
Balsa de la Medusa (La Raft of the Medusa)
Artista: Théodore
Géricault
Fecha: 1819
Técnica: Óleo
sobre lienzo
Dimensiones: 4,91
m x 7,16 m
Ubicación: Museo
del Louvre, París
Podría decirse que se trata de
uno de los lienzos más bonitos del Romanticismo, e incluso del Museo del
Louvre. Es inevitable emocionarse cuando se contempla en persona este cuadro de
enormes dimensiones. Inicialmente, La balsa de la Medusa fue
motivo de escándalo y de turbación, ya que narra un acontecimiento trágico
basado en hechos reales: el naufragio acaecido en 1816 que costó la vida a
cientos de soldados. Este hecho conmocionó a la nación francesa, ya que
subieron a la balsa 150 personas, pero solo 15 estaban vivas cuando
se produjo el rescate.
El pintor, por aquel entonces muy
joven, representó la tragedia con un sorprendente realismo para la
época. A fin de transmitir verosimilitud, realizó numerosos estudios del
natural del cuerpo humano, para lo que incluso recurrió a cadáveres. Este
cuadro marca el paso del Neoclasicismo, que todavía caracterizaba el arte
francés, al impetuoso Romanticismo. Tuvieron que pasar varios años para que
esta pintura se comprendiese con todo su alcance, como sucede a menudo con las
obras de grandes artistas, pero en el momento en que salió a la luz, el
sentimiento predominante fue el rechazo.
3. El caminante sobre el mar de nubes, de Caspar David Friedrich.
Ficha técnica:
Título: El
caminante sobre el mar de nubes.
Autor: Caspar
David Friedrich.
Fecha: 1818.
Técnica: Óleo
sobre tela.
Dimensiones: 74,8
cm de ancho x 94,8 cm de alto.
Localización: Kunsthalle
de Hamburgo, Alemania.
Esta obra se considera la
síntesis de algunos de los principales valores del Romanticismo. ¿Qué mejor manera de inmortalizar los sentimientos intensos, dramáticos y melancólicos de este movimiento del siglo XIX que con un caminante de espaldas frente a un paisaje tempestuoso?
Lo que este maravilloso lienzo
representa no es una historia, como en las demás pinturas que hemos visto hasta
ahora, sino un estado emocional, el concepto de infinito, el vagabundeo y
las imperfecciones del alma y de los sentimientos. El
caminante sobre el mar de nubes es el paradigma del Romanticismo
alemán, muy diferente del francés y del italiano. Sin embargo, todas las
vertientes de este movimiento supieron transmitir fielmente los diferentes
estados de ánimo.
4. El Temerario remolcado a su último atraque para el desguace, de William Turner.
Ficha técnica:
Autor: Joseph Mallord William TurnerFecha: 1839Técnica: Óleo sobre lienzoDimensiones: 90,7 cm × 121,6 cmLocalización: Galería Nacional, Londres
Pasemos ahora al Romanticismo
inglés. Con sus pinturas inconfundibles, William Turner es capaz de
plasmar estados emocionales, sensaciones y conceptos típicamente
románticos, como lo sublime. Esta obra maestra narra el último viaje del navío
HMS Temeraire, en otros tiempos victorioso en combate. Para ello, lo representa
con una bandera blanca y la puesta de sol de fondo, mientras lo remolcan para
proceder a su desguace. Como es propio de la escuela romántica, la composición
es capaz de unir sentimientos contrapuestos y símbolos políticos.
Uno de los grandes aciertos de
las obras de Turner reside en su inclinación a introducir el paisaje como un
elemento de gran importancia en la pintura de género. Aunque esto podría darse
por sentado hoy en día, en su época Turner fue todo un revolucionario.
5. La carreta de heno, de John Constable.
Ficha técnica:
Autor: John
ConstableFecha: 1821Técnica: Óleo sobre telaDimensiones: 130,5
cm × 185,5 cmLocalización: Galería Nacional, Londres
Ya que hemos mencionado el tema
paisajístico, no podemos dejar de hablar de John Constable, otro gran
representante del Romanticismo inglés. Al igual que Turner, también se dedicó
en cuerpo y alma a la representación de paisajes bucólicos, en su caso los del
valle de Dedham, cerca de donde nació. Su obra maestra es La carreta de heno,
un lienzo de grandes dimensiones que, en su época, causó un verdadero escándalo
por la técnica empleada, ya que prácticamente parecía impresionista por las
pequeñas pinceladas que definen el paisaje. Mientras que en Londres esta
novedad se consideró irreverente y deliberadamente provocativa, en Francia
conquistó a numerosos seguidores, como Géricault. No cabe duda de que la
naturaleza también era la protagonista para este artista, pero la manera en que
la representa dista mucho de la de Friedrich, otra muestra de lo fascinante que
puede resultar el Romanticismo.
6. La Libertad guiando al pueblo, de Eugène Delacroix.
Ficha técnica:
Autor: Eugène
DelacroixFecha: 1830Técnica: Óleo sobre lienzoDimensiones: 260cm
× 325cmLocalización: Museo
del Louvre, París
Esta obra casi no requiere
explicación. Seguramente la habrás visto en numerosos contextos como símbolo de
la revolución, la libertad y la victoria del pueblo. Representa el concepto de
patriotismo a través de la figura de la Libertad guiando al pueblo unido
contra el opresor. Esta pintura no distingue entre clases sociales, ya que
Delacroix representa a personas de diferentes extracciones, como resulta
evidente por la ropa que visten los protagonistas. Por esta razón, se considera
desde siempre un símbolo del arte político. Probablemente sea uno de los
primeros ejemplos de este género y, sin lugar a dudas, una de las pinturas más
apreciadas.
7. Los niños Hülsenbeck, de Philipp Otto Runge.
Ficha técnica:










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